sábado, 19 de septiembre de 2026
lunes, 31 de agosto de 2026
¿Dónde está mi indemnización, Bedelia?
Yo no he autorizado ninguna conclusión del procedimiento y sin mi beneplácito no se da por finalizado nada. En lo que a mí respecta, la actuación continúa.
Como decía el arrebatador Manolo Otero, «tengo todo el tiempo del mundo». ¡Mmm, qué rico!
domingo, 7 de diciembre de 2025
Los amiguitos del profesor
Circulan rumores no plenamente corroborados de que un celebérrimo pensador del siglo veinte recorría las calles de un pueblo norteafricano lanzando invitaciones y dinero a los jovencitos del lugar para tener un gratificante encuentro horas más tarde en las inmediaciones de un cementerio. Conociendo los mozuelos la generosidad de este preclaro intelectual, cuando en el día lo avistaban solían exclamar: «¿Y yo? ¿Y yo? ¡Llévame a mí!»; «¿y yo? llévame, llévame»; «¿Y a mí por qué no? ¡Llévame también!»
Esta anécdota me recuerda enormemente la insistencia del mismo reclamo cada vez que los acostumbrados hatos de estudiantes con ánimo ventajista imploran al profesor universitario de turno que los meta en el curso de doctorado: «¿Y yo? ¿Y yo? ¡Llévame a mí!»
jueves, 6 de noviembre de 2025
Cuando el evaluador no es de fiar
Todos los profesores deberían someterse al menos una vez al año a un sorpresivo test de detección de drogas en el centro. Recuerdo, hace veintitantos años, que una de las estudiantes de la facultad de humanidades, diplomada en enfermería, comentó después de una arbitraria e irracional evaluación en determinada asignatura que el docente evidenciaba signos físicos y sobre todo en su conducta haber consumido cocaína. Ante estas situaciones la respuesta de los órganos de gobierno académico es nula, o peor aún, de respaldo grupal al colega y escarmiento para el denunciante.
domingo, 22 de mayo de 2022
Delitos que tú también has cometido
Artículo 525.
1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican.
2. En las mismas penas incurrirán los que hagan públicamente escarnio, de palabra o por escrito, de quienes no profesan religión o creencia alguna.
Decir a un alumno «tú no digas que eres católico» es delito, monsieur Reyes. ¿Cuál era su objetivo con esa afirmación? Aunque no andaba muy descaminado, hoy en día ya no lo soy.

